martes, 12 de octubre de 2010

Perspicaz en demasía

Soy de esas personas que cuando hay que seguirle la corriente a alguien, no se dan cuenta y empiezan a decir todo lo contrario a viva voz.
Me han hecho gestos con la cabeza y/o manos, miradas cómplices, pellizcos, hasta han llegado a patearme y yo no me he dado cuenta de que tenía que seguir la corriente de lo que se decía; Es más, pregunté a los gritos ¿PODRÍAS DEJAR DE PATEARME?
Y nada, eso.

3 comentarios:

Fėdė.. dijo...

jajaja, situación super incómoda esa!
si la habré pasado también..

Pablo dijo...

Sos de las mías! Torpe hasta el cansancio! jajajaja! Beso, voy a seguir leyendo el blog!

Maga. dijo...

Torpe, distraída y además no me sé callar. Y discuto. Y peleo, aunque me digan que me calle la boca y siga la corriente. Después cuando me explican viene un enorme headpalm.