viernes, 8 de octubre de 2010

Elastic Girl reloaded

De más está decir que me duele hasta el lugar más recóndito de mi ser. Les dejo un par de joyitas de mi primer tarde gimnástica:

- Fui con calzas largas, zapatillas deportivas y una remera más o menos ajustada porque me recomendaron que me vista aceptable. Apenas puse un pie en el gimnasio y noté que estaban todas iguales, un coro de voces imaginarias empezó a cantar en mi cabeza "sos una pelotuda a cuerda, quién carajo te manda a hacer caso".

- Una hora de aparatos y luego una clase de localizada es lo peor que te puede suceder. (Recomendación fallida II)

- No pegaba pie con bola, esos pasitos de mierda que hacen onda coreografía no me salían. Hoy charlando con mis amigas, me lo confirmaron.

- Al final de la clase había que guardar los steps. Esperé a que todas las loquitas enfermas guarden los suyos para después ir yo, no me parece nada copante que me atropellen. Cuando fue mi turno ya había una pila de 2 m. de steps, se me complicaba un poco con el tema de la altura, y como no podía ser de otra manera, tiré todo. Iuju!





By the way, quiero compartir con los que pasen por acá lo que escribió Sebastián en su blog Archivos Literarios el día jueves. Me pareció por demás interesante.

2 comentarios:

Fėdė.. dijo...

ni hablar, que duro es empezar el gim.. pero buen, es cuestión de tomarle la mano (?)
(hace años que todavía trato de tomarsela)
jaja, saluditos!

Maga. dijo...

Yo jamás en mi vida pondría un pie en un gimnasio. *Gorda vaga que se tira en el sillón a comer galletitas y mirar tele mode: on*
Pero quiero comprarme un par de patines e ir a patinar. Algo hay que hacer para esta época de mierda en la que toda parte fea del cuerpo es visible.