miércoles, 17 de agosto de 2011

El ejemplo

La semana pasada ocurrió un hecho funesto para la ecología del país. Ya siendo la noche, regresaba yo a mi hogar en colectivo luego de una larga jornada facultativa. Una vez arriba del medio de transporte, encontré lugar para sentarme junto a una señora bastante mayor, quien estaba comiendo de manera un poco desagradable un chocolatito blanco.
Desde el principio empezamos mal. La gente que ingiere alimentos en el transporte público me provoca, además de cantidades inconmesurables de asco, desconfianza. ¿Por qué? Porque mi cabeza incapaz es de procesar que alguien -luego de haber tocado monedas, caños y asientos de colectivo- pueda llevarse comida a la boca con esas mismas manos putrefactas y llenas de gérmenes patógenos. Además, espero que concuerden conmigo en que el hecho de ver a alguien mayor comiendo no es una de las visualizaciones más agradables del planeta; Y menos que menos, un chocolate.
Como fuere, hice -o por lo menos intenté- caso omiso de las desagradables costumbres de esta señora en pos de mantener la paz mundial. Digo que intenté, porque en el momento en que terminó su chocolate e intentó deshacerse de él de la manera más vil posible, tuve que hacer justicia por mano propia.
La ventanilla estaba abierta de modo en que apenas pudiera pasar el dedo de una persona, y este vil engendro del demonio disfrazado de abuelita intentaba, en vano, que el papelito que antes había albergado su chocolate se cayera a la calle y así poder lavarse las manos de ese asunto. Hasta ese momento yo, totalmente atónita, no había reaccionado. ¡No podía entender cómo alguien podía hacer eso frente a la vista de todos! ¿Acaso no te da vergüenza que la gente te vea haciendo algo que sabés que está mal? Preguntas similares pasaban por mi cabeza hasta que actué.
"Deme el papelito señora, que me lo meto acá en el bolsillo y lo tiro a la basura cuando llegue a mi casa, no es ningún problema" le dije, mientras le extraía el papel de las garras, esperando que la vergüenza la consuma y que en su lugar sólo quedaran cenizas.

13 comentarios:

Vicky dijo...

Eso quiere decir que la conchudez y mala educación no se extinguen con los años...

Ciudad Química dijo...

2 cosas

1- soy la sra del chocolate blanco y no me gustan que hablen de mi sin mi autorización.

2- esperamos tener verguenza ante la vista de los demás? digo, es necesario que nos miren para saber qué está bien y qué está mal??

hay que dejar de depender de la visión crítica de los fulanos y las menganas, ser un buen ciudadano se hace desde adentro.

Muy lindo tu escrito. :D

Saludos y abrazos (con las manos limpias)

ciudadquimica.blogspot.com

Loohan dijo...

Uh, me pasa todo el tiempo. Pero no da decirle al chabón de 25 años del tren con cara de chorro: "Che, flaco, dame la botella/papel/loquesea que lo tiro yo en mi casa", creo.
Varias veces he visto a madres tirar cosas que sus hijos comían al piso (como paquetes de papas fritas, por ejemplo) y tengo diferentes estrategias para el caso. Una es la de "señora, se le cayó la bolsa" y la otra es gritar en voz alta "mirá el pésimo ejemplo que le esta dando al nene". No sé cuál las pone más coloradas todavía. Lo que sí sé es que yo lo disfruto de lo lindo.


Siempre te leo, pero no soy muy firmante, en general, a menos que lleve dos días en cama sin poder salir y me pueda la ausencia de sociabilidad. =P


¡Saludos!

gastmun dijo...

Sos la vengadora cívica!!!!, por suerte soy de los que se guarda los papelitos en el bolsillo hasta encontrar donde tirarlos, ¿no estará muy fóbica?, cómase un caramelito despues de subir al colectivo, no le va a pasar nada(con caramelito no me refiero a un señor, por favor, no piense cosas raras). Abrazooo

Etienne dijo...

Es una pavada, pero no debería costar nada poner el papel en el bolsillo. Vamos, tampoco estamos diciendo que es la colilla encendida del cigarrillo, es un miserable papel...
Entonces ¿por qué cuesta tanto entenderlo?
Aprovecho este espacio para despacharme porque yo seguiría atónito y sin hacer nada, confieso.
Besos!

maria pena dijo...

Engendros disfrazados de abuelitas y abuelitos hay muchos, muchísimos... Lo que no entiendo es como se reproducen tan fácilmente...

ro{SQ} dijo...

Y si, hay que hacer justicia uno! sino no se puede! mas de una vez me paso que venia en el bondi y esta el tipico negro cabeza haciendose el noseque esccuhando cumbia a todo volumen, y yo normalmente cuando viajo en bondi no estoy de buen humor, eso sumado a que siempre viajo con 2 pares de auriculares por cualquier cosa mas de una vez les dije a estos cabezas "toma :D te los presto hasta que te bajes o hasta que me baje yo asi no tenes que escuchar la musica tan fuerte :D"

Belén Glücklich dijo...

Una vez viajaba con una familia que iba comiendo naranjas felizmente. Naranjas en el colectivo, pero ¿quien soy yo para decidir cuales lugares son apropiados para comer fruta?. Iban poniendo las cáscaras en una bolsa, que se iba haciendo más grande, más grande, más grande. Cuando la bolsa alcanzó un tamaño considerable Papá se le da a Nene, "Tirala", le dice. Nene tira bolsa gigantesca hacia el pavimento. Suerte que no tenía un palo de escoba a mano como para pegarle "un poquito a Papá", de lo contrario la cosa se hubiera puesto violenta (?).

Belén Glücklich dijo...

Una vez viajaba con una familia que iba comiendo naranjas felizmente. Naranjas en el colectivo, pero ¿quien soy yo para decidir cuales lugares son apropiados para comer fruta?. Iban poniendo las cáscaras en una bolsa, que se iba haciendo más grande, más grande, más grande. Cuando la bolsa alcanzó un tamaño considerable Papá se le da a Nene, "Tirala", le dice. Nene tira bolsa gigantesca hacia el pavimento. Suerte que no tenía un palo de escoba a mano como para pegarle "un poquito a Papá", de lo contrario la cosa se hubiera puesto violenta (?).

Mica B dijo...

Una vez segui a una mujer por una cuadra larga del centro de adrogué (no se si conoces pero la cuadra larga desde la colorada hasta espora) bueno, hay MILES de tachitos, y tiro el papel en la calle, lo levante y cuando paro en el semaforo de la avenida, le dije, "señora, se le callo esto" la señora paso del verde al amarillo al rojo y me dijo "perdón" la señora no va a tirar mas papeles en la calle, seguro.

Mica B dijo...

me acordé, una vez le dije un flaco "se te callo un papel" y me miro, se lo repeti, y me sigui mirando hasta que me di cuenta que el flaco esperaba un conocido piropo, si, el adolescente con gorra y ropa deportiva, que iba a escuchando cumbia por el altavoz penso que lo queria conquistar. jajajaja, Hay gente para todo.

sofía dijo...

Vicky: ¿Vos viste? Es una cosa increíble, ¡por el amor de dios!

CiudadQ: Jajajaja ¡Estamos teniendo muchas coincidencias! ¿Primero sos mi cuñado y ahora sos la vieja?
En cuanto a lo de la vergüenza, quise decir que algunos no hacemos esas cosas porque sabemos que no están bien, y otras personas suelen no hacerlas porque, como saben que no están bien, temen que alguien los vea y queden en evidencia. Pero esta mujer ni siquiera se dignó a tener vergüenza!
Gracias por lo de las manos limpias.

Loohan: Y bueno, la situación del flaco de 25 años en un tren digamos que es un poco más arriesgada, ¡por eso yo sólo arrebato viejas! Jajajaja.
Gracias por comentar esta vez, sos bienvenida a hacerlo cuando gustes (y ojalá que no sólo cuando estés muriendo en la cama).

Gast: ¡Me encantó eso de la vengadora cívica! Ya me mandé a hacer el traje de superhéroe. ¿Fóbica yo? Nada que ver, solo me da asco la gente asquerosa. Y lo del caramelito, estaría bueno en ambos sentidos comerse uno antes de subir al colectivo.

sofía dijo...

Ettiene: La verdad es una vergüenza para los que lo hacen, y una pena para los demás que nos tenemos que bancar esas cosas y tener ciudades menos limpias de lo que en realidad podrían ser. Pero bueno, hasta que no se haga un concenso sobre el tema como en otras ciudades el mundo, probablemente esto seguirá siendo así.

María: Para mí que salen de las alcantarillas. Son como las ratas.

ro: No comparto mucho el vocablo de "negro cabeza", pero sí, es molesto que la gente escuche música en el transporte público.

Belén: ¡Te juro que no lo puedo creer! O sea, guardaban las naranjas prolijamente en una bolsa. Hasta ahí es gente civilizada. ¿Pero después las tirás al pavimento? ¿Y para qué las guardaste? Era más fácil que las dejen tiradas en el transporte y que te ahorres de tener una bolsa. A veces no entiendo a la gente.

Mica B: Hiciste muy bien con la mujer esa, ojalá hubiese estado ahí para ver la escala del arcoiris que salía de su cara. Y con lo del flaco morí de risa jajajaja hay geente para todo, realmente.