jueves, 1 de diciembre de 2011

El sábado de la semana pasada me levanté a las 7 am. para ir a rendir el primer final de una seguidilla de cinco. Realmente un dato irrelevante.
La cuestión que aquí nos compete es que, una vez llegada a la universidad, mi pequeño ser se encontró sentado en medio de un aula repleta de completos desconocidos. Ni un solo compañero con el cual hacernos apoyo psicológico mutuo hasta que llegara el turno de dar oral.
Así, mientras estaba sola y apichonada en el asiento, entró al aula un individuo masculino bastante llamativo. Aunque los de su tipo no sean los que más me agradan; con su metro noventa, ojos azules y cabello rubio era alguien que fácilmente saltaba a la vista.
El muchacho en cuestión se sentó delante de la fila de asientos en la que me encontraba yo, y casi al instante de acomodarse en su asiento se dio vuelta para preguntarme algo. Señalando a los profesores que se encontraban al frente, inquirió cuáles eran sus nombres y yo procedí a responderle. Luego cada uno volvió a su posición inicial.
Como me encontraba en un estado de tedio absoluto, decidí ponerme a escrutar a nuestro Ken viviente sólo por el hecho de que era tan enorme que me tapaba casi toda la visual del aula.
No habían pasado más de diez segundos luego de decidido aquello, que el muchacho comenzó a hurgarse la nariz como si estuviera buscando algún metal precioso. El ahínco con el que se desempeñaba era un absoluto disgusto para mis retinas. Tal, que estas terminaron derritiéndose.

Fin.

7 comentarios:

Cinty dijo...

Deli !

Tenes su cel, no?

Pablo dijo...

Deci que se hurgó la nariz porque sino ya estabas para pedirle hasta el tipo sanguineo! juaaaaaaaaaaa!

Beso

Sofía dijo...

Ahhhhhhhhhh 3nfriador total
nos r3cu3rda la dif3r3ncia 3ntr3 la vida y las p3lis:(

Sof dijo...

Ese los pegará en el acolchado también?

gastmun dijo...

Que linda historia, muy tierna, eso es para que sepan que los morochos somos mejores.

Peperina dijo...

Adhiero a Gastmun. Eso te pasa por mirar rubios.

victoria dijo...

jajajajaaaaaaa que genia que pudiste desencantarte asi! yo veo un chico lindo y me quedo en cero mental. me dice ''hola! soy un sorete que vengo a arruinarte la vida!'' y yo igual compro. en fin, me copo tu blog!!!!!!!!!! saludos contemporanea