miércoles, 14 de septiembre de 2011

Quería mostrarles que olvidé depilarme los bigotes. Me puse lentes oscuros porque no quiero revelarles mi identidad.


No se rían del pijama que me regaló mi abuela, ni del buzo horrible de entrecasa que uso. Gracias.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Con amigos así...

Sofía:
¡Así me quiero cortar el pelo! Me encanta, es muy lo que tenía en mente.

George:
Me gusta más el que me pasaste el otro día

Sofía:
Creo que te gusta más porque es más linda la chica, pero el corte que me quiero hacer es el otro, o sea, quiero ese largo de pelo para poder peinarme así todo despeinado *contradicción*

George:
No creo que te quede tan bueno como estás creyendo.

Sofía:
¡Fucking sorete! ¡Gracias por tu apoyo incondicional! Dame una razón por la cual podría llegar a quedarme mal.

George:
Porque parecerías una loca por completo. La onda es que tu apariencia sea todo lo contrario a lo que sos, por eso a vos te queda tan lindo todo eso que te ponés y la onda que tenes, porque es más bien sobria... Nada que ver por dentro.



Primero me dice que me va a quedar horrible, y después la intenta arreglar diciendo que estoy totalmente loca pero que lo disimulo con la apariencia. Con amigos así, para qué carajo tener enemigos, ¿no?

viernes, 9 de septiembre de 2011

Cada vez que me siento acá a escribir me dan ganas de cagar.
Mi horario para amanecer es las nueve de la mañana. Entre que desayuno, me lavo los dientes, me peino un poco y ordeno mi habitación para que sea un lugar habitable, ponele que se hagan las diez. A las diez me siento en mi escritorio, que está de frente a una ventana por la cual entra un sol divino,  y me pongo al día en las cuestiones internéticas básicas. Una de ellas es escribir acá. Y cada vez que me siento acá a escribir, me dan ganas de cagar.

martes, 6 de septiembre de 2011

Tengo compu nueva, por lo que la programación está suspendida hasta nuevo aviso. Es decir, hasta que entienda bien cómo carajo usarla y haya toqueteado todo como una infeliz con chiche nuevo.
¡Iuju!

lunes, 5 de septiembre de 2011

Ajco

Viajábamos mi alma y yo ayer a la tarde en mi querido Ferrocarril Sarmiento. ¿Mencioné alguna vez que me encanta andar en tren? Para mí el Sarmiento es sinónimo de placer. Cada vez que lo utilizo es para un fin agradable, y por ende no puedo hacer más que amarlo.
Íbamos mi alma y yo en el tren, dije, cuando de repente nos sentimos un poco perturbadas. Era un hombre que nos miraba fijamente. Nada poco usual en el transporte público, por lo que no hizo falta alarmarse. Un par de miradas tajantes de mi parte no fueron suficientes para que el espécimen apartara sus globos oculares de mi ser, por lo que me dispuse a mirar hacia la nada misma, haciendo caso omiso de todo a mi alrededor.
Hasta ahí la cosa venía serena como la mar. Lo complicado vino cuando, por curiosidad, opté por echarle un vistazo al señor que tiempo atrás me había estado haciendo una tomografía computada. El asqueroso puerco inmundo estaba en plena acción y placer de excavación nasil. Morbo absoluto fue lo mío el seguir observándolo.
En el momento en que sacó su gancho excavador -llamado dedo- de la profundidad de su fosa nasal y procedió a examinarlo cual científico con microscopio, necesité dejar de automutilar mi vista.

viernes, 2 de septiembre de 2011

¡Qué bueno que sea setiembre!

¡Qué bueno que sea setiembre! En setiembre me dan ganas de levantarme temprano los domingos y llevarles faturas a mis agüelos. Para ir a lo de mis agüelos tengo que tomar el coletivo que va por coletora, pero desde que una vez el coletivo se quedó sin nasta prefiero que me lleven mis papases. Realmente no da que pasen esas cosas en el transporte público, vistes. Son todos una manga de inectos.
A veces, cuando le llevo faturas ricas, mi agüela se copa y me hace arroz con almóndigas y de postre pastaflora. El domingo pasado hizo mondiolitas con ensalada rusa, pero como a mí las alverjas y la bayonesa no me gustan mucho, preferí pasar. Obvio que tomamos pecsi y asamos malvadiscos.
También me gusta que sea setiembre porque es el mes de la primavera, y como en primavera hace calor, uno no se enferma y por ende no tiene que ir al dotor. Lo malo es que, si te metés a una pileta y abrís los ojos debajo del agua, te podés terminar agarrando una infesión ótica como me pasó a mí. Me picaban mucho los ojos, pero recién al sétimo día, cuando ya tenía los ojos como dos bolitas de tergopol, me decidí y fui al dotor. Realmente daba ajco, así que después de mirarme el noticioso del mediodía, me lavé lo diente con dentrífico, me puse desorante y enfilé para el consultorio que quedaba al lado de la comisería. Lo pagué caro, porque además de ir al dotor, tuve que ir a la fermacia para comprar antiséticos ya que me refalé en la vereda y no quise que la herida se convirtiese en tamaña infesión.
Pero bueno, tengo suerte de haberme curado. Los voy dejando que me tengo que ir al girnasio (porque ando medio mal de la colugna vites). Agarro la botella de agua, la toballa para secarme la traspiración y me voy. ¡Uh! No recuerdo bien los horarios, así que espero que en la resesión del girnasio me den una calcamonía que los diga!
Deséenme suerte. ¡Besos!



Les quiero agradecer a El Piloto y a todos los que comentaron en la entrada del día de ayer de dicho blog por la inspiración infinita de dio lugar a este testo. Va dedicado a todos ustedes.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Me da bronca que en esta época del año la gente empiece de decir setiembre.