Leyendo esta entrada de Pablo, recordé que a mí me pasó algo similar cuando era una infante.
Teniendo aproximadamente 3 años, desperté yo una mañana con el ojo deformado cual Jorobado de Notre Dame. Y cuando digo que tenía el ojo como esa caricatura, realmente lo tenía así; Mi cara era la de un monstruito. Todavía estoy agradeciéndoles a mis progenitores que me hayan llevado al médico en vez de sacrificarme en la hoguera.
El doctor en cuestión informó que un mosquito me había picado en el párpado y que por ello debía tomar una medicación, que si mal no recuerdo se llamaba Omega 100.
El problema fue que dicha medicación tenía un sabor por demás agradable. Sí, me había gustado el remedio. No podía esperar a que me dieran las dosis de cada día, las esperaba con ansiedad y la alegría invadía mi ser cuando era la hora.
Tanto, tanto me gustó, que una noche agarré mi sillita amarilla de madera, la puse contra la mesada y me trepé a la misma, donde se encontraba la caja que contenía el frasco de mi felicidad. En un suspiro ingerí todo el líquido, metí el frasco dentro de la caja, cerré la misma y la volví a colocar en su lugar como si nada hubiese pasado. Afortunadamente no reparé en que la silla había quedado contra la mesada, cosa que le dio a mi madre la pauta de que había pasado algo raro.
A media mañana del día siguiente vino mi tío con facturas, y desayunamos con él. Mi tío me salvó la vida. Pasando el mediodía, mi madre descubrió horrorizada que la sillita estaba pegada a la mesada, y que el frasco estaba vacío. Me llevó de urgencia al hospital, donde de inmediato procedieron a hacerme un lavaje de estómago.
No sé si a alguien le habrá pasado, pero fue una de las cosas más horribles que viví. Cuenta mi madre que tuvieron que sostenerme entre cuatro (4!) personas para inmovilizarme y meter un tubo del diámetro de un dedo por mi garganta hasta mi estómago, y de esa manera absorber lo que se encontraba en el mismo.
El médico preguntó si yo había comido algo en el transcurso de tiempo en que el remedio se encontraba en mi organismo, y sí, había comido esa factura con crema pastelera que a mí tanto me gustaba de chica. Mi tío me salvó la vida, decía. El doctor explicó que gran parte del antibiótico se había absorbido en ese alimento que yo había ingerido; Y que debido a eso tardó más tiempo en absorberse en sangre.
Si no hubiese sido así, para ese entonces yo ya hubiera estado muerta.
jueves, 10 de febrero de 2011
martes, 8 de febrero de 2011
Ternura
sofíα ·• dice (1:19):
*yo me voy a torrar así mañana soy la diosa de la fiesta
*y de la siesta
*haceme acordar que compre sánguches
zanahoria dice (1:19):
*okal
*jajaj
*no
*acordate vos estúpida
*a la 1 ahí, no tardes, chau
*1 docena llevá
sofíα ·• dice (1:20):
*pico en el marrón
zanahoria dice (1:20):
*otro en la chacon
sofíα ·• dice (1:20):
*iuju
*yo me voy a torrar así mañana soy la diosa de la fiesta
*y de la siesta
*haceme acordar que compre sánguches
zanahoria dice (1:19):
*okal
*jajaj
*no
*acordate vos estúpida
*a la 1 ahí, no tardes, chau
*1 docena llevá
sofíα ·• dice (1:20):
*pico en el marrón
zanahoria dice (1:20):
*otro en la chacon
sofíα ·• dice (1:20):
*iuju
lunes, 7 de febrero de 2011
Burlesque
El día de ayer ví la nueva película protagonizada por Cher y Christina Aguilera, Burlesque.
No es mi género preferido, y tampoco está cerca de serlo, pero -dentro de todo- los musicales suelen agradarme por la chispa que tienen, y este no fue la excepción.
La historia se centra en la típica minita que tiene mucho talento -el cual nunca ha sacado a relucir en público- que debe esforzarse y demostrarle a la matrona lo que ella es capaz de hacer . También aparecen los típicos amores y enemigos, siempre presentes en este tipo de películas.
Lo que más me gustó de toda la película fue, sin lugar a dudas, el vestuario; Siempre impecable. También sobresalen las coreografrías, siempre muy histriónicas.
Pero lo que más me llamó la atención -como no podía ser de otra manera- fue Cam Gigandet, actor al que le vi cara muy conocida, pero que durante toda la película no pude sacarle la ficha de dónde carajo había actuado antes. Lo que sí hice fue darme cuenta de que esos ojitos caídos son la perdición encarnada en hombre. Una vez finalizada la película me puse a investigar qué había hecho este hombre de su vida; y no pude creer que para Crepúsculo lo hayan convertido en esto. Horror extremo. ¿A quién se le ocurre hacer estas cosas?¡Jesús!
No es mi género preferido, y tampoco está cerca de serlo, pero -dentro de todo- los musicales suelen agradarme por la chispa que tienen, y este no fue la excepción.
La historia se centra en la típica minita que tiene mucho talento -el cual nunca ha sacado a relucir en público- que debe esforzarse y demostrarle a la matrona lo que ella es capaz de hacer . También aparecen los típicos amores y enemigos, siempre presentes en este tipo de películas.
Lo que más me gustó de toda la película fue, sin lugar a dudas, el vestuario; Siempre impecable. También sobresalen las coreografrías, siempre muy histriónicas.
Pero lo que más me llamó la atención -como no podía ser de otra manera- fue Cam Gigandet, actor al que le vi cara muy conocida, pero que durante toda la película no pude sacarle la ficha de dónde carajo había actuado antes. Lo que sí hice fue darme cuenta de que esos ojitos caídos son la perdición encarnada en hombre. Una vez finalizada la película me puse a investigar qué había hecho este hombre de su vida; y no pude creer que para Crepúsculo lo hayan convertido en esto. Horror extremo. ¿A quién se le ocurre hacer estas cosas?¡Jesús!
sábado, 5 de febrero de 2011
Lo que se dice un hijo de puta
Background
-Ku, boliche pinamarense - 6.00 am.(aprox.)
-Perreando con Zanahoria, Sun, Brizna, Chinese Girl, Escarbadiente y novia de América; Se acerca un goma a hablarme.
-Ku, boliche pinamarense - 6.00 am.(aprox.)
-Perreando con Zanahoria, Sun, Brizna, Chinese Girl, Escarbadiente y novia de América; Se acerca un goma a hablarme.
Cara de Goma:
- Hola, ¿Cómo estás, todo bien?
Yo:
- (?) Seh ... (Sigo bailando)
C.d.G.:
- Mirá, yo soy productor de canal dos, y me interesaría hacerte una propuesta
(Me acorrala fuera del círculo de baile)
Yo:
- (?) ...
C.d.G.:
- Sí, sí, te estuve viendo bailar; Y veo que bailás muy bi...
(Me quiere pasar un brazo por arriba del hombro)
Yo:
- Pf, ¿justo yo bailo bien?
(Con una hábil maniobra esquivo su grasosa mano; Cara de WTF!?)
C.d.G.:
- En serio! Te movés muy bien,
¿Te interesaría formar parte de Pasión de Sábado?
Yo:
- Ah, tengo cara de puta?
C.d.G.:
- No, el trabajo consistiría en bailar arriba de unas tarimas para animar al público y...
Yo:
(Y que sólo me filmen el ojete con tanga y medias de red, claro)
- No gracias.
C.d.G.:
- Pero esperá, que...
Yo:
- Ya te dije que no, que gracias.
¿Ahora puedo ir a seguir bailando con mis amigas?
(Me voy a la mierda indignada)
jueves, 3 de febrero de 2011
Epifanía
Viendo fotos de la playa, me di cuenta de algo muy poco asombroso: existe la gente fotogénica, y existo yo.
miércoles, 2 de febrero de 2011
Secuelas vacacionales
El domingo me acosté a las 11 de la mañana, para despertarme a las 16 con la intención de despedir a mis amigas que se iban a tomar el micro de vuelta a Buenos Aires. A las 16.30 ya estaba durmiendo otra vez, para que mi madre me despertara a eso de a las 22 para comer. Una vez finalizada la comida -seguramente antes de las 23- ya me encontraba serruchando en la muy poco apacible cama pinamarense.
Me desperté a las 4 de la mañana del lunes, con absoluta carencia de sueño y asombrada porque todavía era de noche. Aproveché para escuchar un poco de Manteca al techo tirada en la cama, y a eso de las 10 me fui a dormir una siesta matinal porque me dio sueño. Me levanté a las 5 de la tarde, sin haber almorzado, y luego de cenar me acosté a las cero horas; Para levantarme a las 5 de la mañana del día martes.
Como carecía de utilidad a la humanidad, me puse a armar por adelantado la valija, y a las 2 de la tarde me dormí una siesta que duró hasta las 8 de la noche. Otra vez me fui a dormir temprano, aproximadamente a las 12, y me levanté hoy, miércoles, a las 4 de la mañana de nuevo.
Ah, y llegué a la humedad bonaerense hace unas horas.
Me desperté a las 4 de la mañana del lunes, con absoluta carencia de sueño y asombrada porque todavía era de noche. Aproveché para escuchar un poco de Manteca al techo tirada en la cama, y a eso de las 10 me fui a dormir una siesta matinal porque me dio sueño. Me levanté a las 5 de la tarde, sin haber almorzado, y luego de cenar me acosté a las cero horas; Para levantarme a las 5 de la mañana del día martes.
Como carecía de utilidad a la humanidad, me puse a armar por adelantado la valija, y a las 2 de la tarde me dormí una siesta que duró hasta las 8 de la noche. Otra vez me fui a dormir temprano, aproximadamente a las 12, y me levanté hoy, miércoles, a las 4 de la mañana de nuevo.
Ah, y llegué a la humedad bonaerense hace unas horas.
martes, 1 de febrero de 2011
Pinamar - Amores playeros: Mariano, I
Esta sección se divide a su vez en Mariano, Iñaki, Martín, Santiago rubio y Santiago morocho.
Comencemos, pues, con Mariano. No el más lindo, pero sí al que más cariño le tomé. Oriundo de la zona norte del Gran Buenos Aires, lo nuestro fue una casualidad extrema con un poco de vergüenza por parte de los dos.
Lo vi por primera vez en su casa, habiendo conocido a su amigo Gastón y habiéndonos invitado éste a un "preboliche" la noche anterior. Alcohol va, alcohol viene, las luces se apagaron, la música subió y las parejas se empezaron a armar. Por mi parte había elegido a un rubiecito -que luego me enteré tenía novia- que rechazó mis encantos por dicho motivo. Con un alto nivel etílico en sangre comencé a buscarlo por la casa con vanos resultados: se había ido. En el exacto momento en que me di cuenta de eso, me abordó un vecino de estos muchachos, un morocho de ojos celestes (de quien no recuerdo el rostro), que aprovechando que mis funciones de discernir lo que está bien de lo que no está tan bien se encontraban a menos del 10%, se metió en la casa y me llevó a la habitación.
En dicha habitación se encontraban Mariano con Chinese Girl, y Gastón con Brizna; En total oscuridad cada uno hacía lo suyo en cada cama. Resulta ser que mi morocho no tenía mucho aguante, y que al cabo de unos minutos finalizó lo que vino a hacer y me dejó ahí tirada. Completamente indignada y avergonzada salí como pude de la habitación al living, donde se encontraban dos de los dueños de casa con quienes me puse a charlar y contarles mi triste experiencia. A partir de ese día me empezaron a gastar con "acabo y me voy". Gracias a dios, nunca más lo volví a ver.
A los pocos minutos salió Mariano en ropa interior y remera, y se unió a la conversación comentando que Chinese Girl había muerto en el colchón. Nos pusimos a charlar amigablemente entre los cuatro, siendo que los demás se habían ido de la casa. Sin darme cuenta, Mariano -que estaba parado- se sentó encima mío y yo comencé a hacerle mimos cariñosamente. Luego, me propuso sentarse debajo mío y yo accedí porque me estaba aplastando. Sin ningún escrúpulo lo besé, y terminamos tirados en el colchón del living durmiendo.
Cuando comenzaron a llegar los demás dueños de casa nos mudamos a la habitación, donde todavía estaban Chinese Girl, Gastón y Brizna.
Elegimos una cama y nos tiramos ahí, pero a los pocos minutos vino el dueño de la misma a sacarnos, diciendo que vayamos a la cama de Mariano. El problema era que Chinese Girl estaba agonizando su borrachera en dicha cama. En ese momento hice lo increíble: le dije a mi amiga que se corriera. Y como no lo hizo, la alcé como pude, y la desparramé en el colchón de al lado. Todavía me doy vergüenza ajena.
Habiendo desterrado a Chinese Girl, procedimos en ocupar nosotros la cama. Luego de un rato, Brizna nos avisó que las demás nos habían venido a buscar, pero yo no accedí a irme y le propuse a mi muchacho ir a la playa, que quedaba a unas cuadras.
Una vez allá, nos tiramos en la arena y nos pusimos a charlar y hacernos mimos. Mariano es realmente una persona muy cariñosa, me hizo sentir como si nos conociésemos desde hacía mucho tiempo. Me contó de su carrera, de su familia, que nunca había tenido una relación seria porque le temía al compromiso, y demás cosas.
Físicamente es muy de mi agrado, y con ese dejo de crotez que tanto me vuelve loca. Le comenté que era un poco croto, y él se definió como "croto canchero". Me hizo reír muchísimo, pero realmente tenía razón.
A eso de las ocho decidimos irnos: tomamos agua de un regador y me acompañó a tomar un taxi, diciendo que al día siguiente le envíe un mensaje innovador y original.
Así conocí a Mariano.
Comencemos, pues, con Mariano. No el más lindo, pero sí al que más cariño le tomé. Oriundo de la zona norte del Gran Buenos Aires, lo nuestro fue una casualidad extrema con un poco de vergüenza por parte de los dos.
Lo vi por primera vez en su casa, habiendo conocido a su amigo Gastón y habiéndonos invitado éste a un "preboliche" la noche anterior. Alcohol va, alcohol viene, las luces se apagaron, la música subió y las parejas se empezaron a armar. Por mi parte había elegido a un rubiecito -que luego me enteré tenía novia- que rechazó mis encantos por dicho motivo. Con un alto nivel etílico en sangre comencé a buscarlo por la casa con vanos resultados: se había ido. En el exacto momento en que me di cuenta de eso, me abordó un vecino de estos muchachos, un morocho de ojos celestes (de quien no recuerdo el rostro), que aprovechando que mis funciones de discernir lo que está bien de lo que no está tan bien se encontraban a menos del 10%, se metió en la casa y me llevó a la habitación.
En dicha habitación se encontraban Mariano con Chinese Girl, y Gastón con Brizna; En total oscuridad cada uno hacía lo suyo en cada cama. Resulta ser que mi morocho no tenía mucho aguante, y que al cabo de unos minutos finalizó lo que vino a hacer y me dejó ahí tirada. Completamente indignada y avergonzada salí como pude de la habitación al living, donde se encontraban dos de los dueños de casa con quienes me puse a charlar y contarles mi triste experiencia. A partir de ese día me empezaron a gastar con "acabo y me voy". Gracias a dios, nunca más lo volví a ver.
A los pocos minutos salió Mariano en ropa interior y remera, y se unió a la conversación comentando que Chinese Girl había muerto en el colchón. Nos pusimos a charlar amigablemente entre los cuatro, siendo que los demás se habían ido de la casa. Sin darme cuenta, Mariano -que estaba parado- se sentó encima mío y yo comencé a hacerle mimos cariñosamente. Luego, me propuso sentarse debajo mío y yo accedí porque me estaba aplastando. Sin ningún escrúpulo lo besé, y terminamos tirados en el colchón del living durmiendo.
Cuando comenzaron a llegar los demás dueños de casa nos mudamos a la habitación, donde todavía estaban Chinese Girl, Gastón y Brizna.
Elegimos una cama y nos tiramos ahí, pero a los pocos minutos vino el dueño de la misma a sacarnos, diciendo que vayamos a la cama de Mariano. El problema era que Chinese Girl estaba agonizando su borrachera en dicha cama. En ese momento hice lo increíble: le dije a mi amiga que se corriera. Y como no lo hizo, la alcé como pude, y la desparramé en el colchón de al lado. Todavía me doy vergüenza ajena.
Habiendo desterrado a Chinese Girl, procedimos en ocupar nosotros la cama. Luego de un rato, Brizna nos avisó que las demás nos habían venido a buscar, pero yo no accedí a irme y le propuse a mi muchacho ir a la playa, que quedaba a unas cuadras.
Una vez allá, nos tiramos en la arena y nos pusimos a charlar y hacernos mimos. Mariano es realmente una persona muy cariñosa, me hizo sentir como si nos conociésemos desde hacía mucho tiempo. Me contó de su carrera, de su familia, que nunca había tenido una relación seria porque le temía al compromiso, y demás cosas.
Físicamente es muy de mi agrado, y con ese dejo de crotez que tanto me vuelve loca. Le comenté que era un poco croto, y él se definió como "croto canchero". Me hizo reír muchísimo, pero realmente tenía razón.
A eso de las ocho decidimos irnos: tomamos agua de un regador y me acompañó a tomar un taxi, diciendo que al día siguiente le envíe un mensaje innovador y original.
Así conocí a Mariano.
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