miércoles, 8 de diciembre de 2010

El calor

El calor veraniego que se viene manifestando hace unas semanas saca para afuera lo más bajo de los especímenes masculinos, ¿no? No sé las muchachas que suelen frecuentar este humilde espacio, pero desde mi punto de vista la cosa está terrible.
No hay rango de edad ni status social, tampoco un vocabulario específico; Es más, diría que hay un amplio -amplísimo- espectro de vocablos que estos protohombres profieren con destinatario a las féminas que se cruzan en el camino. Para ejemplificar y dar a entender de lo que hablo, cito ejemplos que datan de tres meses atrás -que es cuando el calor se empezó a sentir- hasta el día de hoy:

"Con esa burra cruzo los andes"

"Mamita vos con esa zanja y yo sin botas"

"Mamasa con ese orto vení a cagar a casa"

"Qué colita nena"

"Qué piernas bebota"

"Ay reinita"

"¡Con ese culo debés cagar unos soretes!" (Wtf?!)

 Y la lista sigue, y sigue, y sigue. De más está decir que los chiflidos, silbidos, revoleada de ojitos, miradas-que-pareciera-que-te-sacan-una-tomografía-computada, tiradas de besos, bocinazos y etc rebalsan de mi lista mental de "piropos" que recibo a lo largo del día.
Encima pareciera ser que mientras más caluroso y pesado está el día, más locos se vuelven ante la presencia de una fémina, ¡Pero será de dios che! Un poco de codura. ¿Cuál es la necesidad? Porque claramente todos entendemos que no van a recibir unos ojitos pestañeantes y una patadita al suelo y cachetes colorados en señal de me-da-vergüenza-pero-me-gusta ante tales sandeces que dicen. 
Por último, debo decir que me dan vergüenza ajena. He llegado a recibir un bocinazo de un hombre que tenía en el asiento de atrás a un nene que no tenía más de tres años de edad; Eso no se hace. Si le hubieran visto la cara al infante, me miraba con la nariz pegada al vidrio con una cara de tal confusión que me dio una pena increíble.

Hombres del mundo, hagan el esfuerzo de cambiar el "cómo me gustaría que mi ñandú tome el agua de tu zanja" por al menos un "qué bonita sos" o similar. Los efectos serán beneficiosos. 
Difúndase y archívese.

martes, 7 de diciembre de 2010

Mi mamita linda

Hoy llegué del trabajo y mi mami me estaba esperando con un panqueque de manzana de esos que le salen requete-riquíshimosh. Es una divina.

lunes, 6 de diciembre de 2010

No me cabe

la gente que usa el término "años luz" como medida de tiempo ("¡hace años luz que no te veo!" *cara de enferma*), siendo que en realidad es una medida de distancia. Todos pelotudos.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Camino por la calle y escucho...

"Es que con santi pensábamos ir al coto viste, pero después de misa"




Más allá de mi postura anti-religión, ¿todavía existe gente que va a misa? ¡come on!

sábado, 4 de diciembre de 2010

"Leti"

Leti la depiladora no me preguntó si la cera estaba caliente; Leti la depiladora me causó quemaduras de 3er grado.
Bueno, mentira, pero me dolió mucho mucho; Y no le quise decir nada porque esa espátula de cera caliente en mano era muy amenazadora.






Tema depilación a ampliar

jueves, 2 de diciembre de 2010

Soñé que... II (ah, sos telemarketer)

Yo estaba en la camioneta con mi papá y el muchacho que trabaja con él; Se tenían que ir a una obra en váyase a saber dónde, y a mí me dejaban en El Tigre.
Me bajo de la camioneta y aparezco en un lugar parecido a un ámbito oficinesco, todo vidriado y con numerosos escritorios con computadoras y gente trabajando en ellas. Por afuera había una callecita cerrada con una barrera y un oficial allí sentado.
Caminando llego a una especie de bar, que estaba montado íntregramente sobre el agua; Por entre las cañas que formaban el suelo se podía ver el agua turbia del río.  Suena mi celular, atiendo. Era mi padre, avisándome que se iba a divorciar de mi madre, y que por ende necesitaba que le haga una serie de papeleos para agilizar el asunto. Sin asombro alguno y con un poco de paja le dije que estaba bien, que lo iba a hacer, mientras me sentaba en la orilla del bar. De repente veo un cocodrilo gigantesco y le grito por teléfono asombradísima que había cocodrilos, que no estaba enterada. Charlamos un rato más y cortamos.

Doy una vuelta por el lugar para ir conociéndolo, cuando de repente me llaman por teléfono. Era nada más y nada menos que el Minister de Ignomanía, a quien no conozco ni personal ni virtualmente. Me llamaba para anunciarme algo de movistar, pero yo le decía que no era la titular de la línea, que no podía hacer nada, y cortamos.
Tenía la voz más dulce del mundo entero, nadie podría resistirse al encanto que irradiaba, imposible negarse a sucumbir ante tal eminencia de las voces. De repente escucho que mi celular suena de nuevo, era el minister que me llamaba nuevamente, pero esta vez para charlar. Tocamos diversos temas, realmente nos estábamos divirtiendo, hasta que se hizo silencio y le pregunté por qué no me hablaba. Al rato me dijo que estaba atendiendo a un cliente, que lo perdone. Cortamos.
Seguí dando vueltas por ese lugar en el que me encontraba, pero no me podía sacar de la cabeza al minister; Evidentemente me había enamorado de su bella voz. Decidí llamarlo, pero ¡oh sorpresa! me doy cuenta que no tengo su número. Mágicamente descubrí la manera, pero esta vez nuestra conversación era muy distante,  había silencios prolongados de su parte.

Y me desperté.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Game over

Hoy fue mi último día de colegio. Listo, ya está, sefiní, nunca más. Nunca creí que este momento iba a llegar. 

"Qué grande que está, ya termina el colegio". ¿Grande? Yo no soy grande. Sigo siendo esa nenita que jugaba con los tuppers de la alacena cuando tenía tres, que jugaba a ser un pokemón en primer grado, que solamente era amiga de los varones en séptimo; Yo grande no soy. Me niego rotundamente a crecer. Pero... ¿Acaso crecer es a elección? Evidentemente no.

Por eso hoy soy consciente de todo lo que significa terminar el colegio y quiero agradecerles a todos.
Les agradezco a todas las personas que formaron parte de mi vida -tanto en el colegio como fuera de él-, pero por sobre todas las cosas, les agradezco a mis padres que se deslomaron laburando para poder pagarme un colegio como la gente, y a mis amigos, que me educaron con cosas que no se aprenden en el colegio y que hicieron que el mismo sea una fiesta en vez de una cárcel.


Esto va dedicado para los que me acompañaron este último año: